Nuestra Historia
Todo comenzó con una visión que Dios sembró en los corazones de los pastores Julio y Alisa Toro. Antes de salir de los Estados Unidos, el Señor les habÃa dado una instrucción clara: «Prediquen el evangelio, hagan discÃpulos y edifiquen mi iglesia.
En 2018, tras llegar a MedellÃn, aquella palabra comenzó a cobrar forma. Durante un encuentro pastoral, el pastor Julio Toro percibió profundamente la dirección del EspÃritu Santo, que le preguntaba: ¿Qué haces aquÃ? y, más tarde, mientras caminaba por las calles de la ciudad: ¿Qué ves?. Al contemplar los rostros marcados por el dolor, la migración y la desesperanza, respondió: Señor, aquà estoy. Ese momento marcó el inicio de la misión.
En febrero de ese mismo año comenzó una intensa temporada de evangelización callejera que se prolongó durante 14 meses y llegó a unas 1.500 personas, en su mayorÃa migrantes. Se compartió el mensaje de Cristo junto con alimentos, ropa y apoyo espiritual, sembrando esperanza en medio de grandes necesidades.
Más tarde, la misión se trasladó a zonas céntricas de la ciudad con una alta concentración de poblaciones vulnerables y de mujeres en situaciones de explotación y profunda vulnerabilidad. Durante aproximadamente 18 meses, se llevaron a cabo labores constantes de evangelización y discipulado. En el transcurso de la pandemia de COVID-19, se mantuvo la atención pastoral y se distribuyeron más de 500 paquetes de alimentos a familias necesitadas a lo largo de seis meses.
De este proceso nació "Familias de Esperanza," un programa centrado en discipular y restaurar a mujeres, ayudándolas a reconstruir su identidad, fortalecer su fe y encontrar alternativas dignas de sustento. A lo largo de 16 meses, unas 250 mujeres escucharon el evangelio, y muchas iniciaron procesos de transformación y restauración familiar.
Dios también abrió puertas para la labor misionera en otras regiones del paÃs. Se realizaron viajes misioneros a comunidades vulnerables en la costa colombiana y, posteriormente, al Chocó, llevando el evangelio a poblaciones indÃgenas y a zonas de difÃcil acceso.
A partir de este ministerio callejero, en 2022 surgió el deseo de establecer formalmente una organización sin fines de lucro llamada Generation Legacy Ministries, con el propósito de rescatar vidas, empoderar a las personas y enviar discÃpulos.
La misión continúa llevando a cabo labores de evangelización, discipulado, asistencia alimentaria, capacitación y atención pastoral, colaborando con iniciativas de la ciudad y ministerios locales para promover una transformación sostenible centrada en Cristo.
Lo que comenzó como un sencillo acto de obediencia en una calle de MedellÃn perdura hoy como una visión clara: transformar generaciones mediante el poder del evangelio de Jesucristo.